Estimadísimos hermanos y hermanas del Equipo de Passionists International que se reunirán durante los días 3 – 4 de mayo del 2010 en Jamaica, New York,
Llegue a Ustedes el saludo del Consejo General, mío y de toda la Congregación con motivo de vuestro encuentro. En este encuentro valorarán, además de algunas formalidades institucionales, el trabajo que estáis realizando como Organización No Gubernamental en las Naciones Unidas. Apreciamos con gratitud vuestro compromiso a favor de la justicia, la paz y la integridad de la creación. Pueda vuestro servicio ser siempre más generoso y eficaz, sostenido por una total comunión de intentos y de acciones con la Congregación de la Pasión de Jesucristo y con las Hermanas de la Cruz y Pasión. La búsqueda para ofrecer una respuesta a las peticiones sobre la necesidad de justicia y de compasión nace, en efecto, del carisma de las dos Congregaciones pasionistas, porque estamos seguros que la Pasión de Jesús continua en la pasión de los crucificados y en la pasión de la tierra que han llegado al punto de amenazar la existencia misma de la humanidad y de la naturaleza. Estar presentes en la pobreza del mundo es parte de nuestra misión. En efecto, el Capítulo General del 2000 y el sucesivo del 2006 lo han confirmado, han decidido que, además de la presencia misionera en el territorio de las 60 Naciones en las cuales los religiosos y las religiosas pasionistas viven y evangelizan, estuvieran también presente en las Naciones Unidas para combatir las decisiones y las orientaciones de los “poderosos de la tierra” cuando generan pecados contra la justicia, la paz y la integridad de la creación. Las consecuencias de tales decisiones las encontramos y experimentamos luego en las tierras de misión con el hambre y la sed de tanta gente, especialmente de los más pobres y los más débiles como los niños. Son dos polos, uno en el territorio misional y otro en las Naciones Unidas, con el único objetivo de hacer más justa y habitable la tierra y de alejarla del peligro de la autodestrucción. El magisterio actual de la Iglesia promueve e indica continuamente los valores de la justicia social. También nuestro último Sínodo general del 2008 ha identificado como corazón de la Reestructuración de la Congregación el valor de la Solidaridad y del compartir. Leyendo la historia de la Congregación, quedamos impresionados de cómo los santos religiosos del pasado y los laicos que cooperaban con ellos, ayudaron a los crucificados de entonces en muchos modos y con un enorme compromiso. Deseo que nuestra presencia en la ONU continúe con empeño esta misma línea en nuestra historia y misión. Muchos esfuerzos, entre los cuales el reconocimiento como ONG acreditada por ECOSOC, han sido llevados adelante por nuestro representante, el P. Kevin Dance, junto con Sor Mary Anne Strain, Sor Joanne Fahey y Timothy J. O’Brien, con la colaboración de otros miembros del equipo. Todavía se necesita trabajar mucho por la multitud de personas que viven en la pobreza. Relacionados con el Secretario de Solidaridad y Misiones Pasionistas, se puede llevar adelante un trabajo de sensibilización de la Congregación y de nuestras comunidades, para que la Familia Pasionista esté siempre cercana a los crucificados de hoy. Invitamos a otras Congregaciones pasionistas a agregarse y formar parte de este esfuerzo. Juntos podemos ser todavía más eficaces.
Si Passionists International continuará naciendo de la Cruz y viviendo a la luz del Evangelio y de la Tumba vacía del Resucitado, se transformará de Institución en Profecía. Esa es nuestra esperanza.
